lunes, 24 de junio de 2013

LA COCA DE SANT JOAN

LA COCA DE SANT JOAN

LA COCA 2013


Joan Amades nos enseña un poco de historia y costumbres sobre la Coca de Sant Joan.

COSTUMARIA CATALA
Está noche es tradicional comer coca, posiblemente como un vestigio de algún rito solar. Antiguamente las cocas eran circulares y con un agujero en medio, para recordar el disco solar. Se hacían en casa, como otros tantos productos de pastelería casera.
Después las hicieron los panaderos con pasta aliñada o con pasta de pan, más cocida, azucarada  y con piñones. Con la apertura y establecimiento de las pastelerías las cocas van mejorando en calidad y se adornan y endulzan con cerezas, cidra y otras frutas confitadas.
Era obligatorio comerse la coca al raso, en el campo o en la calle, o sea en plena calle, similar a lo que es propio de esta noche. Creían que si se comía la coca bajo techo llevaba desventura y mala suerte. Era costumbre remojarla con vino dulce y las personas de paladar fuerte con aguardiente. Antes a los que les gustaba la bebida fuerte bebían gorga un tipo de aguardiente poco refinado, pero muy fuerte.

COSTUMARI  CATALA

Cuando la ciudad estaba amurallada y salir a pasar la noche fuera del recinto resultaba enojoso, era corriente celebrar la verbena entre el vecindario. Era costumbre comerse la coca en comunidad. Cada vecino ponía un tanto fijado por persona. Se hacían cocas de vecinos que alcanzaban una gran longitud. Había hornos especializados a hacer cocas de longitudes enormes con la amplitud de los hornos.


 Se habían hecho cocas de doce metros de largo, o sea una medida que doblaba el tamaño del horno. Se cocían en dos veces una por cada lado. Constituían una verdadera técnica panadera y pastelera. Exigía mucho ingenio moverlas y darles la vuelta dentro del espacio reducido de los amasadores y de los hornos. Para que la coca no se partiera por el medio, mientras una parte se cocía la que estaba fuera del horno se tenía que sostener con unas maderas a modo de andamios. Había panaderos muy hábiles para realizar esta maniobra que gozaban de mucho crédito para hacer estas cocas gigantes.
Cada calle nombraba una comisión numerosa para ir a buscar la coca. Se distribuía por parejas y la llevaban entre todos encima de la espalda


Era motivo de competencia entre los vecinos y calles inmediatas. Era costumbre que el grupo de portadores de la coca, seguidos de una estela de vecinos y sobretodo chiquillos antes de ir directamente a su calle hicieran una pasada por las calles más inmediatas para lucir la coca. Los portadores iban con mucho cuidado para que no se rompiera ni se estropeara durante el transporte. No se podían comer la coma antes de medianoche. La cortaba y la repartía el vecino más viejo, con preferencia que se dijera Juan o el de más categoría. La costumbre de comerse la coca en común puede constituir un resto de una comida, consagración o ritual, derivada de una de las ceremonias del solistício.


En las poblaciones donde había cofradías de San Juan, estas se ocupaban de la elaboración de las cocas, generalmente endulzadas con frutas confitadas y las vendían o encantaban en provecho de la cofradía.
En el siglo XIX se hacían las cocas de pasta de pan completamente planas y en forma de cordero, en referencia al cordero que la iconógrafía presenta como compañero inseparable de San Juan

ENSAIMADA Y COCA ENROLLADA MALLORCA


En Mallorca las familias hacían tortas planas pequeñas, de forma circular agujereadas del medio, que recordaban el disco solar según la visión popular de Febo, igualmente como la recuerdan todas las formas de pan redondas y agujereadas. La cantinela mallorquina propia de picar la palma de la mano de los niños nos habla de estas tortas:
Una coquita, con azúcar y aceitito,y en medio un agujerito, comela por la naricita
También era tradicional hacer tortas enrolladas o ensaimadas.

COLLBATO




A la Alguer, en vez de coca hacen unos muñecos de pasta dulce, los cuales reciben los nombres de canallerus y de munyicots, que venden en paradas establecidas por los alrededores de la iglesia de San Juan, situada cerca de la marina, a las afueras de la población. Se las suele comer al salir de la fiesta religiosa, y en especial los niños.
En Collbató y por otros lugares del Montserrat daban un pedacito de torta a las aves de corral para san Juan la guardara del zorro y del gavilán. La torta tiene sentido sacramental, como lo tienen los otros pasteles tradicionales creados con harina y propios de determinadas fiestas







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